El viejo edifico que albergaba la Aduana San Lorenzo, que llegoó a ser con el tiempo una de las más importantes del país, fue construido a principios del siglo XX.

 

Tras ser objeto de ocupaciones y largos años de abandono y desidia, la construcción cayó en un grave estado de deterioro con gran riesgo de derrumbe.

 

El gobierno municipal del Dr. Leonardo Raimundo durante los años 2010 y 2011 procedió a la restauración de su fachada que logró ser salvada y vuelta a su estado original, y a poner en valor el predio adyacente que se extiende hacia el Arroyo San Lorenzo, construyendo allí un espacio público abierto y un anfiteatro.

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